Granja en las llanuras suecas

Sistemas de saneamiento individuales en el medio rural

Dejad de perseguir a los habitantes del campo para arreglar las tuberías del municipio

Se está llevando a cabo una caza de brujas silenciosa y carente de seguridad jurídica contra los habitantes de las zonas rurales y los propietarios de casas de vacaciones de los municipios. Bajo el pretexto de ”consideraciones medioambientales”, los inspectores municipales realizan visitas de cinco minutos y condenan a sistemas de saneamiento individuales que funcionan perfectamente basándose únicamente en la antigüedad de la instalación. A continuación, se obliga a los residentes a acogerse a soluciones municipales de agua y alcantarillado extremadamente caras, con tasas de conexión obligatoria de hasta 400 000 coronas suecas por propiedad. Para los jubilados y las familias con niños, esto supone un golpe económico devastador que, en el peor de los casos, puede llevar a la venta forzosa de la vivienda.

La base sobre la que los funcionarios toman sus decisiones rara vez se fundamenta en hechos contrastados, como mediciones, sino en conjeturas sin fundamento. Los informes están repletos de expresiones como ”se puede suponer”, ”es probable” y ”no se puede descartar”. ¿Es digno de un Estado de derecho arruinar a particulares basándose en escenarios de riesgo hipotéticos?

En cambio, las propias plantas depuradoras del municipio vierten millones de litros de aguas residuales sin depurar directamente en nuestros lagos cuando llueve con fuerza. Sin embargo, son las casas de verano en el campo las que se presentan como las principales culpables de la contaminación.

No se trata del medio ambiente, se trata de dinero.

Los municipios suecos tienen una enorme deuda de mantenimiento de unos 600 000 millones de coronas en la red central de agua y alcantarillado hasta el año 2040. Al obligar a conectar las casas de campo a la red, se obliga a los actuales propietarios a pagar por tuberías sobredimensionadas para los futuros planes de desarrollo y crecimiento del municipio. En la práctica, los residentes se ven obligados a conceder al municipio un préstamo sin intereses para financiar un aparato administrativo municipal en constante crecimiento.

Además, este procedimiento es contrario a la ley. El Parlamento sueco endureció la Ley de Servicios de Agua en 2023. Ahora, el ayuntamiento está obligado a estudiar si las necesidades de los vecinos pueden satisfacerse de forma más económica y eficaz mediante instalaciones comunitarias locales. Sin embargo, se está pasando por encima de la gente. El Tribunal Superior de Tierras y Medio Ambiente también ha dictaminado que el ayuntamiento no puede descartar una red de alcantarillado únicamente por su antigüedad; debe demostrar una deficiencia real y funcional. A pesar de ello, la administración hace caso omiso de esto.

A nuestros políticos elegidos en las comisiones de medio ambiente: No vale con limitarse a decir de forma rutinaria que ”la documentación me parece suficiente” cuando vuestras decisiones destrozan la vida y la economía personal de las personas. Habéis sido elegidos por los ciudadanos, no por los funcionarios. ¡Tomad el control de vuestra administración! Exigid que los inspectores dejen de imponer prohibiciones basadas en la antigüedad, exigid pruebas fehacientes y resultados de análisis en lugar de conjeturas subjetivas. Respetad la ley de 2023 permitiendo que quienes viven en el campo construyan sus propias soluciones individuales o soluciones comunitarias inteligentes.

Mikael Richter

Ambition Sverige

Anneli Kullberg

Ambition Sverige Mark